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Sin Punto y Coma / Los cínicos corruptos

Vladimir Galeana Solórzano / Agencia Cuestión de POLÉMICA 

Escuchar a Marcelo Ebrard dando cursos de honorabilidad y honestidad es lo mismo que decir que Andres Manuel López Obrador nunca ha sido

corrupto. Sus recorridos por todo el país dan cuenta de un gasto multimillonario nada más en el simple traslado de la gente, además de los pagos a los liderazgos en diversas partes del país para llevar a sus huestes a escuchar a quien ahora detenta la Presidencia de la República. Ambos tienen una cola larga que seguramente en algún momento les permitió pisar los mexicanos para que entreguen cuentas de todas las pillerías que hayan hecho a lo largo de su vida política.

Si mal no recuerdo, la línea doce del metro, esa misma que se colapsó a causa del pésimo mantenimiento por parte de Claudia Sheinbaum que debió ser procesada por negligencia criminal, fue realizada por Marcelo Ebrard Casaubón cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México. El proyecto inicial fue presentado con un costo de diecisiete mil millones de pesos, pero al final de la obra resultante que los mexicanos tuvieron que pagar la cantidad de cincuenta y cuatro mil millones. ¿En dónde fueron a parar esos fondos? A la campaña permanente de Andrés Manuel López Obrador para alcanzar la Presidencia de la República.

Para referencias, el propio Marcelo Ebrard Casaubón decidió vivir en Francia una vez que terminó su encargo como jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Y claro que la vida le sonrió, porque incluso rentó una residencia a la que solamente los potentados pueden aspirar en uno de los países en los que se gasta mucho para darse cuenta del gusto de vivir. Después se fue a vivir a Estados Unidos, y regresó en la mañana en que Andres a Manuel López Obrador celebraba su triunfo electoral para ser presidente de la República en su residencia de la Colonia Roma.

Por eso es el hombre más importante del Gabinete Presidencial, porque Lopez Obrador le debe mucho de lo que ahora es, y por eso dice que quiere ser candidato Presidencial, y podemos tener la seguridad de que los pactos en materia política se cumplen, a menos que alguien tenga que morir como fue el caso de Luis Donaldo Colosio. Marcelo Ebrard ya dijo que quiere ser presidente de la República, y podemos tener la seguridad de que así será a menos que ocurra una lamentable eventualidad porque hasta ahora ningún partido de oposición cuenta con estructura y dinero como para hacer frente.

Para darnos cuenta de lo que una mafia del poder puede lograr, como muchas de las que ha tenido este país en su larga historia, basta con revisar lo que perdimos los mexicanos con la cancelación del Aeropuerto de Texcoco. Según datos del Periódico Milenio, el aeropuerto de Texcoco iba a tener ciento veinte posiciones de llegadas y salidas. Pero el tan afamado Aeropuerto de Santa Lucía solamente tendrá catorce, es decir, la décima parte de las que se planearon en Texcoco. Para determinar el desastre económico causado por la cancelación de Texcoco, que costaría ciento cincuenta mil millones de pesos, se tuvo que pagar por indemnizaciones la cantidad de cien mil millones de pesos según las palabras del propio Andres Manuel López Obrador.

Alcanzar la cifra de otras catorce posiciones en el Aeropuerto de Santa Lucía tardaría cerca de diez años, y habría otras seis más en el año 2042, o sea en veinte años más. Esa será la herencia de la contabilidad de la corrupción del sexenio encabezado por Andres Manuel López Obrador. Pero como dicen por ahí, ni todo es eterno, ni todo se queda sin castigo. Si de algo podemos tener la seguridad es que los mexicanos sabremos cobrar la factura a esta pléyade de cínicos, hombres y mujeres que se han dedicado a destruir este país que tanto trabajo y tiempo nos costó a los mexicanos. Al tiempo. 

Vladimir.galeana@gmail.com

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