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Sin Punto y Coma / Fuera de Control

Vladimir Galeana Solórzano / Agencia Cuestión de POLÉMICA 

Sin lugar a dudas el presidente de la República, Andres Manuel López Obrador no las trae todas consigo, y los problemas se acumulan cada día. Por

desgracia el país presenta una brutal inconexión porque hasta ahora el inquilino de palacio no habla con los gobernadores y todo lo quiere hacer a través de los llamados “”superdelegados” que en la mayor parte de las ocasiones lo único que han logrado es pretender mantener como rehenes de sus ambiciones a quienes democráticamente alcanzaron el poder.

El sainete ocurrido en la Refinería de Dos Bocas es la principal muestra de que la estrategia es que no hay estrategia, y solamente las ocurrencias presidenciales son lo que valen cuando de resolver problemas se trata, aunque con ello el país se convulsione y desestabilice a causa de los malos gobiernos que ha impuesto el Presidente en diversos estados, donde sus amigos se convierten automáticamente en Virreyes y cuentan con patente de Corso para hacer lo que les venga en gana con tal de agradar al “Bien Amado Camarada Líder”.

El vulgo es muy severo cuando de hacer reclamos se trata, y ahora se exhiben en las redes sociales fotografías de diversos funcionarios con el Presidente de la República con letreros como ¿Cuántas cadenas perpetuas calculas?, lo que no deja de ser una burla ante los dislates que todos los días acostumbra señalar, decir, o realiza quien por desgracia, y lo digo con toda responsabilidad, conduce los destinos de más de ciento veinte millones de mexicanos que habitan todas las latitudes de este aun maravilloso país.

Resulta patético observar la forma en que en una mesa de negociación con funcionarios norteamericanos el señor presidente muestra su desconocimiento de la historia de este país diciendo estupidez y media. Baste ver la cara de Marcelo Ebrard Casaubón para entender el bochorno de los dislates de un hombre que se precia de ser un estadista, y que no es más que un aventurero de la política al que por desgracia el enojo de los mexicanos por los malos gobiernos anteriores colocó en la más alta responsabilidad. Los únicos culpables somos nosotros y tendremos que asumir la culpa de nuestra estupidez colectiva.

Lo peor de todo es que todavía tendremos que aguantar tres años más de un hombre que miente todos los días, y que piensa que por haber llegado al poder pasará a la historia como un transformador, cuando los hechos indican que será uno de los más repudiados por sus aberrantes decisiones que han lesionado no tan solo al sector productivo, porque en los últimos meses se ha presentado una brutal fuga de capitales, sino por haber destrozado la planta del empleo de este país donde hasta ahora no hay indicios de que la economía mejore.

El país marcha a la deriva, no existe un gobierno que apoye a los empresarios para reactivar la economía. Los empleos escasean, la pobreza se incrementa, los delitos se han multiplicado, la política dejó de servir a la gente porque no existe ya esa conexión intermedia que realizaban los representantes populares que ahora no son más que simples testaferros del habitante de Palacio Nacional. Por cierto, aquel que dijo que viviría en una casa austera, ahora habita un Palacio, como lo hicieron todos los mandatarios populistas de este Continente. Lo peor es que todavía tendremos que padecer tres años más de ocurrencias, dislates, y del uso discrecional del dinero de todos los mexicanos. Al tiempo. 

Vladimir.galeana@gmail.com

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