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Se Comenta / Corto circuito

Carlos Ramos Padilla

Escuche con atención, pero más con sorpresa una entrevista que realizó Joaquín Lopez-Dóriga en su noticiario meridiano de radio con Manuel Bartlett, director de CFE.

Me encontré con la vehemencia con que Bartlett defiende las órdenes del presidente, su tono monolítico de conducirse con “su verdad”, pidiendo a sus opositores “pensar por México”, arremeter contra el CCE y los grandes consumidores, oponerse a la generación de energías limpias como la eólica “porque no es cierto que sean más baratas”.

Ese es el Manuel Bartlett que siempre he conocido, enérgico, combativo, racional. Pero, así como lo escuché, así lo hacía cuando defendía a los regímenes anteriores. Así, con esa potencia hablaba de que los cambios que tenían su origen en la presidencia eran los adecuados.

Así, con esa gallardía se levantaba y aplaudía al Ejecutivo en sus Informes de Gobierno. Hace unos días en un programa conmemorativo de la Barra de Opinión de canal 34 TV le repliqué a Porfirio Muñoz Ledo cuando aseveró que desde que se formó la “corriente democrática” siempre luchó por la defensa de la libre expresión “hasta me enfrenté públicamente al presidente” refirió.

Sin embargo, le señal que cuando fue secretario de Gobernación se condicionaba el ejercicio de la información a razón de limitar el papel a través de PIPSA. Lo mismo ahora con Bartlett.

También fue secretario de Gobernación (no insistiré en el tema de la caída del sistema electoral) pero lo que reclama a los opositores a la Reforma Eléctrica, en sus funciones públicas, él conocía y toleraba, negociaba y equilibraba las fuerzas del poder que consideraba con relevancia, es decir, la participación del empresariado.

Se daban entonces proyectos conjuntos de inversión y de ahí también el crecimiento del sector energético. En esos tiempos no se cancelaban inversiones a través de asambleismos callejeros de levantadedos, ni se sometía a encuestas ni mucho menos se confrontaba a la sociedad. Puedo afirmar que entonces sí “se pensaba en México”, o que Manuel me replique si las condiciones económicas, de desarrollo, de empleo y de inversión no eran mejores en las administraciones que hoy critica.

Hablé con Manuel muchas veces, compartimos muchos eventos y amigos en común y me percaté que fue contundente en rechazar algunas políticas públicas, pero no así de servil e incondicional como lo hace hoy.

Sabe que AMLO no está pensando en el país, de ser así no hubiera cancelado el aeropuerto de Texcoco, ni estaría atacando a la UNAM, ni perseguirá a científicos mientras libera a sicarios.

De pensar en México muchos de sus cercanos estarían en la cárcel por corruptos, por ladrones, estafadores y hasta crimínales como en la tragedia de la Línea 12. AMLO ha logrado reunir al desperdicio político más dañino para el país, Bartlett lo sabe y Joaquín también. Eso no es pensar en México.

Atenta contra los organismos como el INE que nos han permitido creer en la democracia, incluso cuando gano la presidencia así lo reconoció el tabasqueño. Dinamita a la UNAM, desaparece el Seguro Popular, cancela fideicomisos, pero le levanta la mano a la hija de su compadre Félix Salgado y a su candidata Sheinbaum cuando Bartlett debe tener el expediente completo de la antes activista hoy jefa de Gobierno (vale decir que en lo que va del sexenio se han presentado amplios apagones e incendios en instalaciones de la CFE que quedan fuera de los datos mañaneros).

En la entrevista radial le hubieran preguntado si entre sus prestaciones y la de sus trabajadores está no pagar el consumo de la energía eléctrica doméstica, porque esas “conquistas laborales” se dieron cuando Bartlett jugaba en la otra cancha. Él se felicita que Lopez-Dóriga pague puntualmente el consumo de la luz, pero nada hacen con la clientela electoral de Morena: los ambulantes, que descaradamente se roban con “diablitos” la energía eléctrica que los demás pagamos.

¿Por qué Manuel no empieza por ahí? él sabe la enorme fuga de dinero y recursos que se pierden en la informalidad, pero solo acusa a los empresarios. Pregunto: ¿Palacio Nacional paga luz? Y si es así, por la moral republicana, ¿Cubre los gastos Andres Manuel o porque es presidente y no empresario se le condona?

La justicia y la ley se aplica parejo, sin distinciones, pero vemos la gran mayoría que el medidor no es parejo, hay como dice AMLO “preferencias”.

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