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ITINERARIO POLÍTICO / Mauricio Merino, otro arrepentido

Ricardo Alemán / Agencia Cuestión de POLÉMICA 

Durante los 30 años transcurridos en la construcción de las instituciones democráticas y de los instrumentos de transparencia y rendición de cuentas, la voz y el activismo de Mauricio Merino resultaron indispensables.

Por ello, Merino ocupó un lugar preponderante en el Consejo General del naciente IFE, aquel formidable instrumento que hizo posible el anhelo de sufragio efectivo.

Además, Mauricio Merino es uno de los más reputados investigadores del CIDE y de la Universidad de Guadalajara y continúa como articulista en algunos de los más influyentes medios de comunicación.

Por eso, no extrañó a nadie que Merino ocupara un lugar de privilegio entre ponentes de la edición 10 del Seminario Internacional Corrupción y Política en América Latina, en el marco de la FIL de Guadalajara.

La sorpresa, en todo caso, fue la contundencia con la que Mauricio Merino encaró de manera personal la persecución que repetidamente ha lanzado López Obrador al CIDE, al INE, al INAI y a la FIL de Guadalajara.

Y es que según Merino, “vivimos un entorno ominoso de estigmatización, linchamiento, difamación y calumnia del presidente de la República” a esas instituciones, “como si fueran territorio enemigo”.

Además, en un tono pocas veces visto, rechazó que el CIDE, sus alumnos y profesores hayan “callado como momias” durante la etapa neoliberal, como acusó de manera insistente López Obrador.

“Hablo por mí, para no comprometer a nadie, porque sé que hay mucho miedo a la represión retórica, política, jurídica y física que desatan las palabras del presidente de México”, dijo contundente.

Y agregó: “pero no se puede aceptar que el hombre más poderoso del país, ni nadie, abuse de su condición sin dar respuesta y sin resistencia. Eso nunca, porque ese abuso sistemático es la causa original y más eficiente de la corrupción”.

Luego, Merino remató su intervención con el repaso, uno a uno, de los títulos publicados por investigadores del CIDE sobre la corrupción, la carente rendición de cuentas y la falta de transparencia de gobiernos anteriores.

Lo curioso, sin embargo, es que parece que por años, Mauricio Merino no quiso ver quien era su otrora “amigo” López Obrador.

En efecto, para nadie es un secreto la amistad que por años existió entre el exconsejero del IFE e investigador del CIDE y el líder social y político López Obrador; amistad que se transformó admiración y elogios desmedidos de Merino al eterno candidato presidencial.

Y por eso la pregunta obliga.

¿De verdad, Mauricio Merino y muchos alumnos e investigadores del CIDE no sabían quién era López Obrador?

¿De verdad no vieron el tamaño del monstruo que ayudaron a construir y por el que votaron en julio de 2018?

¿De verdad no vieron el peligro para la democracia y sus instituciones, de un eventual gobierno del autoritario y nada democrático López?

¿Nunca vieron al mentiroso patológico, autócrata, nada demócrata, difamador y calumniador López Obrador?

Lo cierto es que hoy Mauricio Merino asumió el papel de uno de los mayores críticos de López, cuando antaño aparecía como uno de los mayores admiradores y aplaudidores de Obrador.

Y si lo dudan, a continuación un fragmento del artículo de Merino titulado: “Todos los caminos conducen a Andrés”, publicado en El Universal el 26 de noviembre de 2016.

“Es un político formidable. Formidable digo: asombroso y temible. Ha sido capaz de remontar situaciones que han hundido a otros y se ha mantenido en la carrera por ganar la Presidencia de la República, prácticamente incólume.

“Suscita odios y amores con igual pasión y tiene una admirable habilidad para despertar polémicas, ironizar en vez de argumentar y defender esa ideología que no ofrece más que la confianza en su persona para cambiarlo todo.

“Pero lo cierto es que no hay un solo tema fundamental para la vida política de México que no incluya su nombre. Está en el centro de todos los cálculos que se hacen en torno a la próxima elección presidencial. No es que sea el enemigo a vencer –pues ese privilegio lo sigue teniendo el partido que nos gobierna–, pero sigue siendo el mayor desafío para los demás y la referencia inamovible”. (Fin de la cita)

Como queda claro, una supuesta crítica con una evidente envoltura de admiración e idolatría hacia López Obrador.

Sin embargo, la terca realidad coloca hoy a Merino como uno de los muchos desencantados y posiblemente uno más de los arrepentidos.

Pero también es cierto que los signos del arrepentimiento de Merino aparecieron temprano, apenas en el primer año de gobierno de AMLO, cuando en entrevista para el semanario Proceso –marzo de 2019–, llama a “despertar del sueño” y desliza su preocupación por la destrucción, ya evidente, de las instituciones en la gestión de López.

Dijo que lo más grave es “la reconstrucción del partido hegemónico” y considera “como una tontería la presunta reelección” de López, pero advirtió que es hora de empezar a pensar qué México tendremos luego del sexenio de AMLO.

Así lo dijo: “¿Con qué instituciones vamos a gobernar? El gobierno adelgazado, franciscano; la política social convertida en reparto de dinero, la seguridad con los militares; sin crítica aceptable… ¿Qué va a pasar después de Andrés Manuel?”. (Fin de la cita)

Queda claro que, 36 meses después, no solo Mauricio Merino, sino muchos investigadores, académicos y estudiantes del CIDE, de la UNAM y del CONACYT “despertaron del sueño” sino que viven la pesadilla llamada López Obrador.

Pero no basta que un puñado de investigadores y científicos “despierten del sueño” por el que llamaron a votar en julio de 2018; no, el problema es que millones de mexicanos siguen adormilados y fanatizados por un populista que buscará perpetuarse en el poder.

Al tiempo.

 

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